‘Camera Café, la película’: Surrealismo y costumbrismo y la reacción que puso la carne de gallina a Arturo Valls – Noticias de cine


Hablamos con el director y los protagonistas de la versión cinematográfica de la mítica serie. ¡En cines este viernes!

«Hubo un momento en concreto en el que se me puso la carne de gallina: cuando se enseña por primera vez la oficina por dentro». Durante cinco temporadas y 530 episodios, los españoles estuvieron pegados a la zona de la máquina de café de la empresa en la que trabajan Quesada, Julián, Victoria y Cañizares. Ahora, más de una década después, los que reían con las historias de la serie Camera Café pueden reencontrarse con los personajes protagonistas y descubrir lugares que nunca antes se habían mostrado antes.

Camera Café, la película, que llega este viernes, 25 de marzo, a los cines, es el debut en la dirección de Ernesto Sevilla. El filme se presentó en el Festival de Málaga y su reparto pudo vivir en directo las reacciones de los espectadores. «Con mucha tensión porque estás ahí, pendiente, de a ver si se ríen del chiste», reconoce Arturo Valls, quien vuelve a meterse en la piel de Quesada, principal protagonista de la película; y a quien se le vuelven a poner los pelos de punta cuando recuerda ese cine de Málaga aplaudiendo la primera vez que se enseña la oficina.

«Más que interpretarlo, dejábamos que nos poseyera el personaje, porque salía solo», afirma el actor sobre cómo fue volver a su papel después de tanto tiempo. «Tirabas dos muletillas y estaba ahí. Son cinco temporadas, serie diaria… Además, el hecho de que fuera en plano secuencia y una cosa muy teatral hacía que los personajes estuvieran más sólidos. Habían evolucionado contigo».

Para sus compañeros de reparto, Ana Milán, Carlos Chamarro y Esperanza Pedreño, recuperar a estos personajes fue algo parecido.

Arturo Valls como Quesada.

Como cuenta Milán, que regresa como Victoria de la Vega:

Fue fácil. Ahí estaba mi Victoria de la Vega ‘estiradica’, con su ‘melenica’, su cara de odiar al personal, sobre los tacones y su ‘eyeliner’. Me estaba esperando y fue maravilloso dejarla entrar y decirle: ‘Amiga, cómo estás

Chamarro cuenta que en casa tenía algunas de las camisas de manga corta de Julián y también un par de corbatas: una con forma de tacón y otra con condones. «Estaba ahí, en el disco duro. Te hacías una risita y ya», afirma el actor. Lo que no llevó tan bien fue el pelo de Julián, el cual reconoce que odiaba: «Estuve cuatro años de mi vida traumatizado. De las épocas más feas de mi vida»

Pedreño, por su parte, siente que volver como Cañizares y reencontrarse con el resto del reparto fue «un ‘déjà vu’ maravilloso»

Y tan bien conocían a sus personajes, que, como cuenta Valls, la gente se preguntaba por ciertos cambios en el rodaje. «Me hacía mucha gracia porque la gente cuestionaba cosas: la planta no estaba aquí, el ascensor no se abría así…», afirma. «Todo el mundo quería aportar lo que recordaba de los personajes»

Surrealismo y costumbrismo 

De izquierda a derecha: Esperanza Pedreño como Cañizares, Arturo Valls como Quesada y Carlos Chamarro como Julián.

Camera Café, la película cuenta con momentos muy cercanos a la serie de televisión. La zona de la máquina de café no podía faltar, claro, pero también con otros muy surrealistas y locos: un videoclip, multiversos, un cameo que llenará la sala de carcajadas… Sevilla no solo se ha colocado detrás de las cámaras de la película, también ha coescrito el guion con Joaquín Reyes y Miguel Esteban. Estos momentos, aunque tienen un poco la firma de La hora Chanante, también están sacados de la ficción. «Ahí estaba yo para frenar», afirma Valls cuando les preguntamos por el surrealismo del filme.

Como destaca Sevilla:

Podría haber sido más loca todavía. Hemos tenido cuidado de mantener la esencia de la serie. Todos esos elementos, como si fuesen exclusivos de ‘Chanante’, aparecían en la serie, pero salían contados en líneas de diálogo. La serie ya era loca y surrealista, pero también costumbrista

Y para muestra de que la ficción ya contaba con elementos así, Valls recuerda un capítulo en el que su personaje tenía una novia caníbal y cada día iba a la oficina con una parte del cuerpo menos. Sevilla, por otro lado, pone de ejemplo que hay un episodio con extraterrestres y otro en el que el médico receta a un personaje comer grasa.

Claro que, cuando llegó el guion a las manos del reparto, la primera reacción fue de desconcierto. «No entendíamos muy bien el guion o no terminaba de encajar con nuestra idea de la serie, que tenía muy buenos diálogos», cuenta Pedreño.

No obstante, a medida que el proyecto evolucionó, el sentimiento fue a mejor. «Me costó mucho verlo. No lo entendía y así se lo conté a Arturo. Después tampoco veía muy claro a Ernesto», reconoce Milán. «Pero aquí estoy, dándome un puntito en la boca. El resultado me ha parecido increíble, tanto de guion como de dirección»

 

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