El tétrico final que casi tiene ‘Soy leyenda’ y que habría «mejorado» la película – Noticias de cine


El taquillazo de Will Smith acabó dividiendo a la audiencia, pero, ¿sabías que se barajaron otras posibilidades?


Hacer una película en Hollywood y acabar con un final triste y sin héroes es casi como ser católico y comer carne en Cuaresma. Es casi un sacrilegio. Esta fue la principal razón por la que Soy leyenda terminó con el personaje de Will Smith convertido en un héroe y dejó de lado un interesantísimo final alternativo que habría encajado mejor con la filosofía que tenía Richard Matheson, autor de la novela en la que se basa la cinta. Esta noche puedes verla en La 1 a las 22.40h.

El libro Soy leyenda fue publicado en 1954 y a lo largo de estas más de cinco décadas ha tenido varias adaptaciones. La primera llegó en 1964 de mano de Vincent Price y su El último hombre sobre la Tierra. Después vinieron El último hombre vivo (1971), Soy omega (2007) y, ya sí, el Soy leyenda de Francis Lawrence con Will Smith como protagonista. Ninguno de ellos ha tenido el final que Matheson quería.

Vamos a hacer un poco de memoria. Soy leyenda termina cuando el Teniente Coronel Robert Neville (Smith) ha encontrado la cura para acabar con el horrible virus que ha transformado a los humanos en vampiros. Mientras se hace con la solución, las criaturas entran en el edificio y van a por él. Viéndose acorralado, Neville decide dejar que sus compañeros Anna y Ethan escapen con la cura y él se sacrifica explotando una bomba que se lleva por delante a un buen número de criaturas. Anna y Ethan llegan a una colonia en Vermont donde viven varios supervivientes y se da a entender que la humanidad ha sido salvada. 

Aunque es trágico, también es un final muy ‘hollywoodiense’, con el héroe sacrificándose para salvar al mundo de ‘los malos’, es decir, de esas criaturas que han transformado el mundo. Sin embargo, el final original del autor planteaba una reflexión mucho más interesante y bastante alejada de las típicas películas americanas.

En el libro, las criaturas han desarrollado inteligencia y han formado su propia sociedad. Son, por así decirlo, una nueva especie en la Tierra con rasgos muy similares a los humanos. Neville, que lleva mucho tiempo matándoles, es visto por ellos como un auténtico monstruo. Es alguien a quien temen y odian, puesto que va en contra de su especie. Cuando Neville se da cuenta de quién es y en lo que se ha convertido, decide suicidarse y dejar libres a los mutantes. 

El otro final que casi tiene la película ‘Soy leyenda’

El director de Soy leyenda, Francis Lawrence, tenía en mente un final alternativo que se quedaba entre medias de la novela original y la versión que apareció en pantalla. En él, el protagonista se da cuenta de que el mutante que ha capturado para hacer experimentos y encontrar la cura es el líder de uno de sus grupos. El resto de criaturas está intentando entrar para salvarlo y Neville decide dejarlo en libertad. Abandona su investigación y se va con Anna y Ethan a Vermont con la cura en el bolsillo. Aunque tiene parte de lo que el autor original quería contar sigue sin presentar al protagonista como un temible monstruo / asesino en serie.

Hace unos años, Lawrence reflexionó acerca del final y declaró que podrían haberlo abordado de una manera más fiel al libro de 1954. El director estaba preocupado por contentar al estudio y reconoce que intentaron sacar adelante el final más fiel, pero está de acuerdo en que la versión original es la «mejor». «El héroe no encuentra la cura, ¿verdad?

Se van hacia lo desconocido y las criaturas que has estado diciendo que son las malas todo el tiempo que aprendes que en realidad tienen humanidad y no son las malas: el héroe es el malo. Y entonces, básicamente, le has dado la vuelta a todo. Lo probamos dos veces y fue muy rechazado, muy rechazado, por eso salimos con el otro

«Creo que podríamos haber hecho la historia de la novela directamente y ganar la misma cantidad de dinero en términos de venta de entradas porque la gente fue, creo, por el último hombre en la tierra. Habrían aceptaron el final nihilista, habrían aceptado vampiros en lugar de personas con infecciones. Literalmente podríamos haber hecho el libro, con lo cual habría sido mucho más feliz, pero sabes que cuando estás gastando tanto dinero, entras en pánico porque estás haciendo este extraño tipo de película de arte sobre un hombre solo con un perro en Nueva York y tratas de crear algo de espectáculo», contaba a ScreenRant.

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