He tardado 20 años en darme cuenta de este agujero de guion en el final de ‘Saw’ y ahora no paro de pensar en ello – Noticias de cine


Fue una de las primeras películas de terror que vi y, desde entonces, habré disfrutado de ella decenas de veces, pero la magia de internet ha destrozado mi visión ingenua.

La primera vez que vi Saw tendría 12 o 13 años. La película me dejó tal impacto -que no trauma- que muchas veces a lo largo de mi vida he cuestionado mis acciones desde la perspectiva de Jigsaw: ¿estoy aprovechando mi vida? ¿Todos mis actos son moralmente aceptables? ¿Si me secuestra un psicópata justiciero tendrá algo que reprocharme? Para mí, en muchas ocasiones, ese ha sido el ser superior que decide si mi vida es válida. Se podría decir, entonces, que es una cinta importante para mí y nunca, en 20 años, me había cuestionado que tuviera algún fallo. Hasta ahora.

Para mí Saw era una película perfecta hasta que he empezado a indagar un poco en foros de internet y al buscar algunos agujeros de guion me he encontrado con que la cinta de James Wan es bastante criticada. Especialmente su final, que siempre me ha parecido una genialidad y del que ahora desconfío, ¿será posible que no tenga sentido en la vida real? No lo tiene, no.

Ante de entrar en los errores que nunca vi, resumo un poco el final. La cinta empieza cuando Adam (Leigh Whannell) se despierta en un cuarto mugriento. Al otro lado de la habitación está Lawrence Gordon (Cary Elwes). Los dos están encadenados y, si quieren salir con vida de ahí, van a tener que pasarlo muy mal. Lawrence tiene que matar a Adam si quiere que su mujer e hija sigan con vida. 

Una serie de revelaciones después y varias extremidades amputadas, Gordon sale de la sala para buscar ayuda y Adam se queda esperándole. En los momentos finales se desvela que el cadáver rodeado de sangre que ha estado en el centro de la habitación todo este tiempo corresponde a Jigsaw, el psicópata que les ha metido ahí. Le dice a Adam que las llaves para salir se habían ido por el desagüe justo en el momento en que se despertó de la bañera -al comienzo de la cinta-. Apaga las luces, cierra la puerta y deja a Adam encerrado.

Las inconsistencias en el increíble giro final de ‘Saw’

Durante mucho tiempo para mí éste ha sido uno de los grandes finales del cine, pero resulta que está lleno de inconsistencias. La más grande y que más debate ha generado es que Jigsaw, un hombre que, recordemos, está enfermo de cáncer, no habría podido aguantar tanto tiempo en la misma postura. Para empezar porque, en cuanto hubiese pulsado el botón para dar una descarga a los dos secuestrados, él mismo habría sufrido la corriente al estar tumbado en el suelo de cerámica

Del mismo modo, una persona que está muriendo de cáncer debería haber tenido algún tipo de espasmo en el tiempo que está esperando. Eso sin hablar de la dificultad que tendría para respirar en esa postura. Aunque sea un experto en meditación y se haya preparado concienzudamente para ello, los prisioneros habrían visto en algún momento un movimiento espontáneo o derivado de la respiración.


Venga, aceptamos que estos son detalles quizás son demasiado quisquillosos, pero lo que sí es importante recalcar que los protagonistas tienen varias oportunidades mejores para escapar a como lo hicieron finalmente. Por ejemplo, cuando encuentran la sierra, intentan deshacerse de las cadenas cortando el metal. Se dan cuenta de que el material es demasiado duro y desechan la idea, pero no caen en que hay tuberías estrechas que podrían haber sido su salvación. 

Otro detalle sobre el que merece detenerse es el móvil por el que Lawrence se comunica con su familia. Se supone que no puede realizar llamadas, solo recibirlas, aunque técnicamente esto sería imposible, ya que en Estados Unidos cualquier teléfono móvil tiene que poder llamar al teléfono de emergencias. Además, en determinado momento, el móvil cae y Lawrence no puede alcanzarlo a pesar de que se encuentra a un palmo de él. ¿Por qué no usar la sierra o su propia ropa para alcanzarlo? Otra oportunidad que se les escapa.

Un último detalle para poner la guinda al pastel. Como recordarás, Jigsaw tiene un control remoto con el que puede electrocutar a sus víctimas las veces que quiera y, de hecho, lo utiliza cuando Adam quiere finjir su muerte. Sin embargo, empieza la película con las dos manos ocupadas: una tiene la pistola y otra la grabadora. Por lo tanto, no hay manera de que haya logrado recuperar el control remoto sin que los prisioneros le hayan visto moverse.

Son pequeños detalles que no arruinan la trama por completo, pero, desde luego, dejan algunos cabos sueltos que los guionistas -dos jóvenes recién salidos de la universidad- no supieron arreglar. Dejando esto a un lado, Saw es una de las mejores sagas de terror si lo que te gusta es la violencia gratuita, la sangre y no te haces demasiadas preguntas sobre la trama. Y ninguno de los agujeros de guion que pueda encontrar harán que Jigsaw deje de ser mi guía espiritual.

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